jueves, 5 de mayo de 2011

YA NO ME ROBA MAS

Todos los días nos encontramos con ladrones que quieren robarnos la paz, la tranquilidad, la felicidad, las bendiciones. Son personas que con su actitud y comportamiento te absorben y te quitan fuerzas.  Son las personas con las que nos rodeamos y tienen un efecto sobre nosotros.   Son esos amigos en quienes hemos confiado y nos han fallado y con su comportamiento nos roban la confianza en los demás.  Dejamos de creer y de confiar en la gente, porque aquel que dijo querernos nos falló y generalizamos y ahora no creemos en nadie.  Mataron nuestra confianza.  Tambien son la pareja que un día prometió amarnos y respetarnos, nos trata mal, nos critica, nos baja la estima, es infiel, nos engaña, y perdemos la fe en la relación de pareja, y con eso nos mata y nos destruye.  Otro ejemplo es el maestro que menosprecia el trabajo de un estudiante, lo critica, lo evalúa mal, lo trata mal, y con eso le roba la fe y la confianza para construir su futuro.  Además está el padre que abandona a su hijo, no le da tiempo ni importancia, no se interesa por sus cosas, lo critica, le dice que no va a ser nada en la vida, y con esas palabras le roba la confianza en sí mismo, le quita el valor para luchar por sus sueños se los tira  al piso.   Está el que todo lo critica, el que todo lo ve mal, el que te quita el ánimo, el que todo lo ve difícil, el que te quita el deseo de luchar por algo en la vida, y con sus comentarios y gestos, te roba el deseo de tu corazón, el valor para intentarlo, las fuerzas para luchar.  Y ni hablar del enemigo que te roba tu salud, tus finanzas, tu paz y tu tranquilidad.  Estaba leyendo Juan 10:10:  que dice "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".  Tenemos un enemigo mayor, que quiere robarnos, matarnos y destruirnos.  Quiere robarnos nuestras bendiciones, nuestros sueños, nuestros anhelos.  Quiere matarnos, o matar nuestra fe, nuestra confianza o nuestra esperanza.  Quiero destruirnos, derribarnos, derrotarnos.  Porque para eso vino y ese es su trabajo.  Pero la buena noticia es que Dios vino para que tengamos vida en abundancia.
 
HOY TE DIGO que Dios nos ha dado la vida en abundancia.  El enemigo de mi vida ya no me roba mas.  Ya no me roba mis bendiciones, ya no me roba mis sueños, ni mis fuerzas, ni mi fe.  He puesto mi vida, mi confianza en Dios.  El me da la vida abundante para lograr mis metas, mis sueños, mis anhelos.  Lo que el enemigo me quitó me lo devuelve el doble.  Tengo doble fuerza, doble ánimo, doble valor, doble deseo, doble anhelo.  Ya no me roba mas. Ya no me puede matar ni destruir.  Ya tengo vida en abundancia.  Ya Dios me dará la recompensa y doble.  Ahora vivo, disfruto, sueño, anhelo.  Ahora lucho y logro lo que quiero.  Ya no me roba mas, ahora recibo mis bendiciones y al doble de lo que el enemigo me quitó.  Ahora recibo salud, prosperidad, paz, confianza en mis mismo, fuerzas y la fortaleza para lograr todo lo que me proponga en la vida.